Abstract
Con motivo del centenario de este maestro al que se atribuye el honor de "abrirnos los ojos", su obra ha sido objeto de nuevas investigaciones y aproximaciones teóricas 1 que también contribuyen a ampliar el conocimiento general de las relaciones entre cine y sociedad. La faceta de su filmografía que destaca comportamientos culturales, se presta a los renovadores estudios que posibilita la nueva disciplina que es la antropología visual. Así se pueden abordar con rigurosas herramientas analíticas aspectos tales como las creencias religiosas, la diferencia sexual, las relaciones familiares, el poder de las instituciones o los mecanismos de control social, entre otros. La mayoría de sus films son representaciones de las normas, ideología y modo de vida burgués dominante en los países donde se desarrollan los argumentos y filman las escenas. En muchos casos su universo diegético pierde carácter ficticio para reflejar situaciones reales. En parte, ésto ocurre en El río y la muerte (1954), con las venganzas familiares en un contexto rural casi ritual, aunque al tener que seguir la tesis propugnada por el libro del que procede el argumento: "la cultura universitaria solucionará el problema", Buñuel no se encontró con la necesaria libertad para abordar el tema apropiadamente. De manera mucho más personal pudo acometer la realización de Los olvidados (1950), esa "historia sobre los niños pobres de México" que le propuso el productor Dansigers. Para documentarse, en sus propias palabras, "iba a los barrios bajos de la Ciudad de México [donde] estuve cerca de seis meses conociéndoles [...] caminaba al azar por las callejas, haciendo amistad con la gente, Pero el que se puede considerar mejor ejemplo de la conexión de su cine con la antropología es el cortometraje de 1933, Las Hurdes (Tierra sin Pan). En semejanza a lo que luego sucedería con Los Olvidados, este film no gustó al poder, siendo prohibido en su estreno. Las vicisitudes de su trágica andadura no han conseguido más que engrandecer su fama, hasta el punto de ser una obra de referencia en el cine documental, desde que en Mannheim (1964) la incluyeran entre los doce mejores de la historia. Entre las investigaciones que han aportado nuevos datos para entender mejor su génesis e influencia, destacan los libros-catálogo publicados en 1999 con motivo de las exposiciones sobre este film en Badajoz (a cargo de Javier Herrera y A. Sánchez Vidal) y Valencia (Mercé Ibarz y otros), cuyos documentos se utilizarán para este texto, así como otro material inédito del Archivo Buñuel depositado en la Filmoteca Española (Madrid). A pesar de las alabanzas de los especialistas sobre este magistral exponente del "ensayo documental salvaje" (Bergala); "uno de los documentales imperecederos de la historia del cine [...] documental científico [...] antropológico y de geografía humana, de perfecto rigor [...] pero es también una película realista subversiva" (Aranda); "altísimo episodio del film militante, modelo todavía insuperado del cine de intervención, y para siempre obra de vanguardia en su género" (Micciché) 3 ; también constan voces discordantes. Que son muy relevantes, pues provienen de los descendientes de aquellos hurdanos que fueron filmados. Con motivo del centenario de Buñuel en el 2000, los alcaldes de tres pueblos de Las Hurdes se opusieron a que la comarca le rindiera un homenaje, debido a que había mostrado a los hurdanos como "seres extraños, sin moral, sin sentimientos y sin dignidad, llamándonos enanos y cretinos" lo que causó "un daño irreparable a esta comarca", y le acusan de haber dicho muchas mentiras, "como que los padres se acostaban con sus hijas. Esta comarca ha sido y es pobre, sí, pobre, pero digna" Para algunos de los hurdanos actuales, que asistieron al rodaje, el film es "una farsa montada" 4 .Así pues, la interpretación emic o desde el interior del mismo grupo social, en parte es desaprobatoria. ¿Tienen razón en este rechazo? ¿Es falso el discurso de Las Hurdes de Buñuel?
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