El confesor del emperador. La memoria de san Pedro de Alcántara (1499-1562) en Yuste y en otros conventos de la diócesis de Plasencia
José Antonio Calvo Gómez
Este trabajo de investigación histórica trata de interpretar la memoria sobre la vida, la virtud heroica y el ministerio sacerdotal de san Pedro de Alcántara que perduraba, a principios del siglo xvii, en algunos conventos de la diócesis de Plasencia. La noticia sobre su predicación y la celebración de la eucaristía, que prolongaba durante horas en la oración, y la reconciliación sacramental como parte fundamental de la dirección y curación espiritual cobraron cierto protagonismo en la memoria colectiva de las comunidades religiosas en Plasencia frente a las referencias sobre penitencias rigurosas o fenómenos sobrenaturales confirmadas en otros lugares del territorio peninsular, también en Portugal. La nómina de los que acudieron a recibir sus consejos fue prolongada. El emperador Carlos V, retirado en Yuste desde el 3 de febrero de 1557, también pretendió beneficiarse de la potencia espiritual del franciscano, como reconocieron muchos de los testigos que intervinieron en el proceso para su canonización entre 1615 y 1616, pero san Pedro de Alcántara rehusó con amabilidad esta invitación al considerar que no era voluntad de Dios que quedase atrapado en un ministerio excluyente que le hubiera impedido mantener su actividad apostólica, frenética, en las comarcas extremeñas.