Authors
Jochen Mecke
Topics
Cinema History and CriticismLatin American Literature Studiespara completar la lista ya bastante larga de estos superlativos conviene señalar que fue también uno de los fi ascos de taquilla más grandes, pues ¡Vámonos con Pancho Villa! desapareció de los cines ya en la primera semana inmediatamente posterior a su estreno. Así pues, es comprensible que durante décadas la película sobreviviera en los archivos como obra casi completamente olvidada. De hecho, la "mejor película" mexicana, al menos según la encuesta de 1994, debe su resurrección sobre todo a los críticos de la revista Nuevo Cine. En un artículo de dicha revista, el crítico Salvador Elizondo da a conocer la nueva apreciación de la película: ¡Vámonos con Pancho Villa! es una gran película, tal vez la mejor película que se haya hecho en este país. En el fárrago escatológico de la producción actual, después de veinticinco años, es todavía como una ráfaga de buen aire (Elizondo 1961: 11) 4 .Así pues, al principio es un crítico de Nuevo Cine, quizás en búsqueda de predecesores para una renovación del cine mexicano, el responsable de la segunda carrera fenomenal y fuera de lo común -en realidad es la primera-y que culminó en la ya mencionada elección como mejor película mexicana en 1994 5 . Sin embargo, se puede suponer que los motivos del rescate de ¡Vámonos con Pancho Villa! no eran solamente de orden estético, sino que también los motivos políticos desempeñaron un papel importante, ya que la película desarrolla una visión más prosaica de la Revolución, oponiéndose a toda glorifi cación hiperbólica del cine ofi cial del Estado y corresponde mejor al desencanto existente (García Riera 1988: 122; Mraz 1997: 94) .A esta película excepcional corresponde un director no menos extraordinario. Fernando de Fuentes era un personaje polifacético que unía en sí talentos tan diferentes como los de poeta, periodista o consejero del gobierno. Más especialmente, en el dominio del cine destacan sus actividades como exhibidor, gerente de teatro cinematográfi co, asistente de director, guionista, editor, productor y director (García Riera 1988) . En particular, el director de Fuentes disponía de una creatividad ejemplar. Entre otras cosas, descubrió a un operador tan excelente como Gabriel Figueroa, quien contribuyó después de una manera esencial al estilo típico de Emilio Fernández, sobresalió sobremanera con la realización de Jalisco canta en Sevilla (México/España 1948), la primera película mexicana en color y de coproducción en México. También es apreciado como director que inició muchos géneros cinematográfi cos en México (García Riera 1988: 30-33) , como, por ejemplo, el cine sonoro fantástico con El fantasma del convento (1934) , el melodrama costumbrista con La calandria (1933) , el cine de aventuras históricas con El tigre de Yautepec (1933) , la película de capa y espada con Cruz Diablo (1934) , el melodrama familiar con La familia Dresse (1935) e incluso el cine de horror con El fantasma del convento (1934) . Sin embargo, su invento más importante y exitoso fue sin duda alguna la creación de la comedia ranchera con Allá en el Rancho Grande (1936) , una película que, además de su carácter innovador como nuevo género y su éxito económico en México y en el extranjero, obtuvo un premio en el Festival de Venecia, donde Gabriel Figueroa recibió también una distinción como mejor fotógrafo (Corrales Soriano 1995: 1 ss.). Sin embargo, no fueron solamente estas innovaciones las que aseguraron a Fernando de Fuentes una plaza en el panteón del cine mexicano, sino también otra creación suya, a saber, la película revolucionaria, a la que Fuentes consagró no solamente una obra, sino toda una trilogía compuesta por El prisionero trece (1933) , El compadre Mendoza (1933) y, fi nalmente, ¡Vámonos con Pancho Villa! (1935) . La película mexicana más apreciada por los críticos mexicanos hasta 1994 no vino sola, por consiguiente, sino acompañada por dos otras que constituían por sí solas un nuevo acercamiento muy original al tema de la Revolución Mexicana. Efectivamente, las tres películas eran muy ambiciosas en el plano técnico y estético, lo que explica en parte el entusiasmo de los críticos incluso sesenta años más tarde. Sin embargo, es justamente el carácter innovador lo que explica, quizás, la falta completa de entusiasmo por parte del público de entonces, que convirtió a ¡Vámonos con Pancho Villa! en un desastre fi nanciero 6 . No obstante, no fueron las ambiciones estéticas del director las únicas causas del completo fracaso de taquilla, sino paradójicamente también el éxito económico más grande de su autor con otra película, pues ¡Vámonos con Pancho Villa! salió solamente tres meses más tarde que el éxito económico del cine mexicano más grande hasta este momento: Allá en el Rancho Grande, dirigida por el mismo director. De esta manera, las dos películas se hicieron una competencia que resultó ser desastrosa para ¡Vámonos con Pancho Villa! Es otra paradoja más que, a pesar de su fracaso, ¡Vámonos con Pancho Villa! constituya el principio del cine industrial en México, ya que inicia un nuevo modo de producción profesionalizada.En cuanto a las condiciones técnicas y económicas de la producción, Salvador Elizondo ha recordado los hechos más importantes, a saber, que ¡Vámonos con Pancho Villa! es la primera superproducción mexicana que tuvo un costo de un millón de pesos. Para el rodaje, el gobierno de la República facilitó trenes, comparsas del ejército y pertrechos militares. Fuentes incorporó a la industria nacional nuevos procedimientos técnicos, como la sonorización sincrónica, el empleo de cámaras Mitchell y el revelado con base en la curva gamma (Elizondo 1961: 11) . En la fi lmografía de Fuentes, ¡Vámonos con Pancho Villa! era la décima película. El rodaje empezó en 1934 y se hizo en varios lugares de Chihuahua, San Luis Potosí, Coahuila y Guanajuato, y se concluyó en 1935. Pero el estreno se atrasó hasta 1936, ya que Fernando de Fuentes quería estrenar antes el drama ranchero Allá en el Rancho Grande (1936) .La película es la adaptación de una novela de Rafael Muñoz publicada en 1931. El guion, que se debe principalmente al escritor Xavier Villaurrutia, uno de los cofundadores del grupo Los Contemporáneos, pone en escena solamente la primera parte del libro, que consiste en una serie de episodios acerca de un grupo de seis hacenderos, los "leones de San Pablo", que se enrolan en el ejército de Pancho Villa. Pero si la película reproduce de una manera bastante fi el los episodios de la primera parte del libro, que contiene los acontecimientos algo anecdóticos de la participación de los "leones de San Pablo" en la Bola desde la toma de Torreón hasta la toma de Zacatecas, cabe preguntarse, no obstante, si respeta también "el espíritu" del libro de Rafael Muñoz.
About
PublishedJan 1, 2016
TypeBook-Chapter
Citations0
References7